VENEZUELA: UNA MUJER EMBARAZADA(Primera parte ) Por Raúl Dargoltz, master en ciencias sociales, investigador del Conicet, director, dramaturgo.(publicado en El Liberal de Santiago del Estero, el 19/03/07)
Una mujer embarazada ingresa a escena y se sienta. Inmediatamente la rodean sus hijos que discuten entre si en forma acalorada. La mujer se incorpora, toma una larga soga y los va rodeando y envolviendo a todos. Mientras otra actriz canta una canción muy significativa. Esta fue una de las improvisaciones de los alumnos del taller que sobre Bertold Bretch y el teatro épico-político latinoamericano desarrollé en la Universidad Experimental de Barquisimeto, tercera ciudad de Venezuela, el pasado febrero.
La mujer embarazada representaba a Venezuela para los jóvenes teatreros. Y me conmovió esa imagen sobre la patria de Simón Bolívar que tuvimos oportunidad de recorrerla, vivirla, sentirla, amarla en más de 3.000 mil km por Caracas, Guanare, Barinas, Mérida, Barquisimeto y Chichiriviche sobre la costa caribeña. El Teatro Tempo de Guanare, las Universidades Nacionales de los Llanos(Barinas), de Mérida, de Barquisimeto, y la de Zulia y la Católica C. Acosta en Maracaibo fueron nuestros anfitriones. Presentamos “Hacha y Quebracho”(cantata), dicté conferencias y talleres, mantuve “conversatorios” con profesores, Sonia realizó recitales de música. Fue variadísima la actividad. Enseñamos y aprendimos mucho más. “Estremecimos” como tituló “El Impulso” de Barquisimeto, pero nos cayeron mil lágrimas al escuchar sus joropos, su música y danzas negra, mestiza, criolla, al leer la poesía y las leyendas que sobre el Mercosur y la revolución bolivariana, socialista del siglo XXI, se dibujan en las paredes de los pueblos y ciudades, y al despedirnos de nuestros queridos amigos. Montados en “busetas”, mini buses pintados de mil colores llamativos, “bailando” salsas y merengues que salían de estridentes cornetas(parlantes), recorrimos los llanos, el páramo(la montaña) y el verde lujurioso y tropical del caribe, con sus palmeras, manglares, lagartijas, papagayos y paisajes únicos.
Ellos, con Chávez, están viviendo el parto de una revolución. Y los dolores que les quedan son las libertades que les faltan , como decían los estudiantes cordobeses de la Reforma Universitaria de 1919. Y esa revolución, como una gran locomotora, está arrastrando al Mercosur, a nuestros presidentes, a nuestro continente único, tan esquilmado y que alguna vez fuera llamado el Continente de la Esperanza.
Sería imposible entender este rico proceso si no les cuento sintéticamente el pasado de la pequeña Venecia, como fuera llamada por los españoles. En él encontrarán rasgos comunes al de todos los países de nuestra Patria Grande. Comenzaré con la pregunta que les formulara a los profesores , la mayoría anti chavistas, de la bella Universidad de Mérida. ¿Cómo es posible que Venezuela, que flota en petróleo, sea uno de los países que tiene mayor índice de pobreza.? ¿Y porqué adquirió la triste fama de que sólo produce oro negro, peloteros( beisbolistas) y reinas de belleza.?
Dejo hablar a mi querido amigo Roberto López Sánchez, de la Univ. de Zulia, mientras viajábamos a una alcaldía bolivariana cerca de Maracaibo. Ese 14 de febrero, el día de la juventud, Roberto disertó para los estudiantes sobre el Socialismo del Siglo XXI. Aún estoy atónito. Me parece algo increíble que lo pueda hacer. Roberto nos cuenta mientras recuerda nuevamente nuestro paso por el larguísimo puente Urdaneta de 8,5 km, sobre el lago Maracaibo, el mayor de América Latina. Había una vez un país, que hasta el siglo XX, era agrícola- ganadero y exportaba gran parte de su producción de cacao, tabaco y café. Claro América Latina se había convertido en la preciada granja de Inglaterra. Este modelo agro exportador, dependiente de la expansión y consolidación del capitalismo, era insuficiente para satisfacer el bienestar de la mayoría de la población. Algunos gobiernos en ese período, “modernizadores”, construyeron ferrocarriles, puertos y edificios públicos, las principales inversiones para los capitales transnacionales, captados a través de empréstitos extranjeros. La dependencia con el capital foráneo fue en aumento al igual que la pobreza y la corrupción y la incapacidad para desarrollar industrias utilizando la materia prima exportada. Entre 1910-1920 se descubre el petróleo que fue entregado a las compañías extranjeras bajo concesión ya que la propiedad pertenecía al Estado. Ningún país del mundo obsequió tanto al capitalismo mundial como Venezuela. Más que el Potosí para España o la India para Inglaterra. Esta explotación del valioso mineral negro impactó socio económico ambiental y culturalmente sobre las poblaciones y el hábitat.
Se conformó un Estado prebendario, corrupto, al servicio de las petroleras extranjeras, asentado sobre las regalías e impuestos. El dictador Juan V. Gómez, un ganadero de los Andes(1908-1935), fue el rey de las concesiones a la Standard Oil y a la Gulf que lo llenaban de condecoraciones mientras Gómez y sus generales gordos expulsaban a los campesinos y aborígenes de su tierras. El auge petrolero urbanizó un país básicamente rural. Las migraciones hacia los centros petroleros y a las ciudades, la construcción de carreteras, sistemas de comunicaciones, hospitales y escuelas significaron el progreso. Mientras los balancines del petróleo, los buitres de cabeza negra según Garmendia, subían y bajaban pesadamente sin detenerse nunca, extrayendo la riqueza nacional, un 70% de la población construía precarios ranchos en los cerros de Caracas y alrededores del lago Maracaibo, Valencia y Maracay.
Durante los años setenta el Estado nacionalizó las industrias del petróleo y el hierro y se transformó en empresario. Los países latinoamericanos sufrían los regímenes militares mientras que en Venezuela se consolidaba el sistema representativo bipartidista(Adeco- democracia cristiana y el Copei) que garantizó el petróleo durante la llamada guerra fría al poder imperial, en base a la sumisión a las transnacionales y una cruel represión. Más dinero ingresaba de los petrodólares y más deuda externa se contraía. Se acentúo la dependencia tecnológica y reinó la corrupción, con una minoría nacional acaudalada y una mayoría asalariada pobre y excluída. Entre ambas, una clase media, “mieda”, emergente, universitaria, con la mirada en el exterior.
Lo demás es bien conocido. Una gigantesca deuda externa financiada por los organismos multilaterales(FMI, BM, BID) se llevaba el presupuesto nacional, con los clásicos programas de ajuste. Los ranchos se multiplicaron en los cerros caraqueños y los desposeídos bajaron y reaccionaron durante el sangriento “Caracazo” de 1989, (igual a nuestro Santiagueñazo) dónde aún se desconoce el número de víctimas.
Venezuela tiene minerales y madera en abundancia pero sus músicos, con el sistema de orquestas más grande de A. Latina, los que apreciamos en Guanare ejecutando marimbas, tambores y vibráfonos, no pueden tocar ningún instrumento propio. Todo lo importan. El maíz para sus riquísimas arepas(especie de tortilla ). Los vestidos traídos de China y Singapur y los numerosos carros y autobuses que vienen de México o Brasil. Pero les aseguro que los centros comerciales, los shopping del Chacao de Caracas o de Maracaibo, al alcance de muy pocos, no los he visto en Europa.
La revolución bolivariana encabezada por Chávez entusiasma y contagia. Es odiada, por la minoría privilegiada y temida. Me maravilló una leyenda pintada en las paredes de Mérida: “Porque tienes entre las piernas la extraordinaria posibilidad de la creación. Es por eso es que tanto te temen y tanto te odian.” Es mujer embarazada, como la describieron los queridos alumnos de Oscar Córtez. Estoy feliz porque no tengo dudas que “estamos asistiendo a una nueva hora americana.”(proclama de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1919)
VENEZUELA: UNA MUJER EMBARAZADA(Primera parte ) Por Raúl Dargoltz, master en ciencias sociales, investigador del Conicet, director, dramaturgo.(publicado en El Liberal de Santiago del Estero, el 19/03/07)
Una mujer embarazada ingresa a escena y se sienta. Inmediatamente la rodean sus hijos que discuten entre si en forma acalorada. La mujer se incorpora, toma una larga soga y los va rodeando y envolviendo a todos. Mientras otra actriz canta una canción muy significativa. Esta fue una de las improvisaciones de los alumnos del taller que sobre Bertold Bretch y el teatro épico-político latinoamericano desarrollé en la Universidad Experimental de Barquisimeto, tercera ciudad de Venezuela, el pasado febrero.
La mujer embarazada representaba a Venezuela para los jóvenes teatreros. Y me conmovió esa imagen sobre la patria de Simón Bolívar que tuvimos oportunidad de recorrerla, vivirla, sentirla, amarla en más de 3.000 mil km por Caracas, Guanare, Barinas, Mérida, Barquisimeto y Chichiriviche sobre la costa caribeña. El Teatro Tempo de Guanare, las Universidades Nacionales de los Llanos(Barinas), de Mérida, de Barquisimeto, y la de Zulia y la Católica C. Acosta en Maracaibo fueron nuestros anfitriones. Presentamos “Hacha y Quebracho”(cantata), dicté conferencias y talleres, mantuve “conversatorios” con profesores, Sonia realizó recitales de música. Fue variadísima la actividad. Enseñamos y aprendimos mucho más. “Estremecimos” como tituló “El Impulso” de Barquisimeto, pero nos cayeron mil lágrimas al escuchar sus joropos, su música y danzas negra, mestiza, criolla, al leer la poesía y las leyendas que sobre el Mercosur y la revolución bolivariana, socialista del siglo XXI, se dibujan en las paredes de los pueblos y ciudades, y al despedirnos de nuestros queridos amigos. Montados en “busetas”, mini buses pintados de mil colores llamativos, “bailando” salsas y merengues que salían de estridentes cornetas(parlantes), recorrimos los llanos, el páramo(la montaña) y el verde lujurioso y tropical del caribe, con sus palmeras, manglares, lagartijas, papagayos y paisajes únicos.
Ellos, con Chávez, están viviendo el parto de una revolución. Y los dolores que les quedan son las libertades que les faltan , como decían los estudiantes cordobeses de la Reforma Universitaria de 1919. Y esa revolución, como una gran locomotora, está arrastrando al Mercosur, a nuestros presidentes, a nuestro continente único, tan esquilmado y que alguna vez fuera llamado el Continente de la Esperanza.
Sería imposible entender este rico proceso si no les cuento sintéticamente el pasado de la pequeña Venecia, como fuera llamada por los españoles. En él encontrarán rasgos comunes al de todos los países de nuestra Patria Grande. Comenzaré con la pregunta que les formulara a los profesores , la mayoría anti chavistas, de la bella Universidad de Mérida. ¿Cómo es posible que Venezuela, que flota en petróleo, sea uno de los países que tiene mayor índice de pobreza.? ¿Y porqué adquirió la triste fama de que sólo produce oro negro, peloteros( beisbolistas) y reinas de belleza.?
Dejo hablar a mi querido amigo Roberto López Sánchez, de la Univ. de Zulia, mientras viajábamos a una alcaldía bolivariana cerca de Maracaibo. Ese 14 de febrero, el día de la juventud, Roberto disertó para los estudiantes sobre el Socialismo del Siglo XXI. Aún estoy atónito. Me parece algo increíble que lo pueda hacer. Roberto nos cuenta mientras recuerda nuevamente nuestro paso por el larguísimo puente Urdaneta de 8,5 km, sobre el lago Maracaibo, el mayor de América Latina. Había una vez un país, que hasta el siglo XX, era agrícola- ganadero y exportaba gran parte de su producción de cacao, tabaco y café. Claro América Latina se había convertido en la preciada granja de Inglaterra. Este modelo agro exportador, dependiente de la expansión y consolidación del capitalismo, era insuficiente para satisfacer el bienestar de la mayoría de la población. Algunos gobiernos en ese período, “modernizadores”, construyeron ferrocarriles, puertos y edificios públicos, las principales inversiones para los capitales transnacionales, captados a través de empréstitos extranjeros. La dependencia con el capital foráneo fue en aumento al igual que la pobreza y la corrupción y la incapacidad para desarrollar industrias utilizando la materia prima exportada. Entre 1910-1920 se descubre el petróleo que fue entregado a las compañías extranjeras bajo concesión ya que la propiedad pertenecía al Estado. Ningún país del mundo obsequió tanto al capitalismo mundial como Venezuela. Más que el Potosí para España o la India para Inglaterra. Esta explotación del valioso mineral negro impactó socio económico ambiental y culturalmente sobre las poblaciones y el hábitat.
Se conformó un Estado prebendario, corrupto, al servicio de las petroleras extranjeras, asentado sobre las regalías e impuestos. El dictador Juan V. Gómez, un ganadero de los Andes(1908-1935), fue el rey de las concesiones a la Standard Oil y a la Gulf que lo llenaban de condecoraciones mientras Gómez y sus generales gordos expulsaban a los campesinos y aborígenes de su tierras. El auge petrolero urbanizó un país básicamente rural. Las migraciones hacia los centros petroleros y a las ciudades, la construcción de carreteras, sistemas de comunicaciones, hospitales y escuelas significaron el progreso. Mientras los balancines del petróleo, los buitres de cabeza negra según Garmendia, subían y bajaban pesadamente sin detenerse nunca, extrayendo la riqueza nacional, un 70% de la población construía precarios ranchos en los cerros de Caracas y alrededores del lago Maracaibo, Valencia y Maracay.
Durante los años setenta el Estado nacionalizó las industrias del petróleo y el hierro y se transformó en empresario. Los países latinoamericanos sufrían los regímenes militares mientras que en Venezuela se consolidaba el sistema representativo bipartidista(Adeco- democracia cristiana y el Copei) que garantizó el petróleo durante la llamada guerra fría al poder imperial, en base a la sumisión a las transnacionales y una cruel represión. Más dinero ingresaba de los petrodólares y más deuda externa se contraía. Se acentúo la dependencia tecnológica y reinó la corrupción, con una minoría nacional acaudalada y una mayoría asalariada pobre y excluída. Entre ambas, una clase media, “mieda”, emergente, universitaria, con la mirada en el exterior.
Lo demás es bien conocido. Una gigantesca deuda externa financiada por los organismos multilaterales(FMI, BM, BID) se llevaba el presupuesto nacional, con los clásicos programas de ajuste. Los ranchos se multiplicaron en los cerros caraqueños y los desposeídos bajaron y reaccionaron durante el sangriento “Caracazo” de 1989, (igual a nuestro Santiagueñazo) dónde aún se desconoce el número de víctimas.
Venezuela tiene minerales y madera en abundancia pero sus músicos, con el sistema de orquestas más grande de A. Latina, los que apreciamos en Guanare ejecutando marimbas, tambores y vibráfonos, no pueden tocar ningún instrumento propio. Todo lo importan. El maíz para sus riquísimas arepas(especie de tortilla ). Los vestidos traídos de China y Singapur y los numerosos carros y autobuses que vienen de México o Brasil. Pero les aseguro que los centros comerciales, los shopping del Chacao de Caracas o de Maracaibo, al alcance de muy pocos, no los he visto en Europa.
La revolución bolivariana encabezada por Chávez entusiasma y contagia. Es odiada, por la minoría privilegiada y temida. Me maravilló una leyenda pintada en las paredes de Mérida: “Porque tienes entre las piernas la extraordinaria posibilidad de la creación. Es por eso es que tanto te temen y tanto te odian.” Es mujer embarazada, como la describieron los queridos alumnos de Oscar Córtez. Estoy feliz porque no tengo dudas que “estamos asistiendo a una nueva hora americana.”(proclama de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1919)



